de Maria Guasch
Barcelona, L’Altra editorial, octubre 2024.
186 págs.
Una novela gótica situada en algún punto de la Cataluña vitícola, un pueblo donde se llega después de superar el mal trance de una carretera llena de curvas. Allí, el reencuentro de dos amigas de infancia, que ya entran a la adolescencia, hará aflorar secretos de fechorías y juegos infantiles de consecuencias dramáticas. Poco a poco, además, el lector se irá adentrando en una atmosfera densa, hecha de odios y venganzas pendientes de unos personajes que parece que hayan heredado el mal, de la misma manera que Emma recibió una «sangre enferma» de su madre. Maria Guasch consigue, con una adjetivación precisa y una estructura tallada a hachazos, hacer de la incomodidad una virtud literaria, en una novela donde los vampiros del título y los fantasmas del pasado no son personajes de ciencia-ficción.
«Ella era la única amiga de la madre de Emma, y si Eulalia no la hubiera querido, Emma habría venido a vivir con nosotros. Habríamos sido como gemelas, porque habíamos nacido con pocos días de diferencia. Quizá a mí tampoco no me hubieran querido en la escuela, aunque yo no tuviera la sangre enferma ni la madre muerta. Hubiéramos estado todo el día en casa, pensando formas de vengarnos de la gente miedosa, como embadurnarles las puertas con pociones vomitivas o enviarles cartas misteriosas con letras recortadas de los periódicos. Hubiéramos escrito cosas como «El gato te vigila» o «No te acerques a la pescadería». Sólo para hacerles agarrar miedo.»
Con música de la película de Jim Jarmusch, Only lovers left alive, fuimos a Ràdio Desvern a recomendarlo:
